Me estoy muriendo, ¡Calma!

Este es mi primer post realmente sincero y no sé muy bien por qué lo hago. Quizás sea reclamar inconscientemente algo de atención. O tal vez un desahogo público; en cualquier caso, intentaré ser lo más claro posible sin entrar en demasiados detalles, cosa complicada al hablar del tema del que hablo hoy.

Tranquilo, estoy bien, o debería decir “bien”. El título es potente y no quiero llevar a engaño del todo con este tema. Hoy vengo a exponer un pensamiento que lleva conmigo demasiado tiempo y quiero arrojar algo de luz a los que no entienden del todo el porqué hay gente que piensa en el suicidio, le ronda en la cabeza desde hace tiempo y aún está aquí aguantando, o más bien sobreviviendo, que no viviendo. Allá voy.

Leíste bien, sobreviviendo, que no viviendo. Esto creo que es clave. Alguien que piensa en matarse y acabar con todo lo que busca principalmente es quitarse todos los problemas, tristezas, sufrimientos y más penurias. Creo que esto se entiende más o menos desde fuera. Pero quiero indagar más. También está el tema de que no le compensa ya el vivir y empieza a sobrevivir sin darse mucha cuenta hasta que lo verbaliza delante de un psicólogo o le da tantas vueltas a su sufrimiento y lo expone de esa manera.

Sobrevivir es diferente a vivir. Completamente. Estás cada día, o cada semana, o mes, me da igual, pensando que si no sale esta solución a cada uno de tus problemas, la alternativa es el suicidio. Porque no te compensa seguir sobreviviendo. Sobrevivir es un esfuerzo mayor, si cabe, que vivir, y eso ya es decir. A todos en algún momento se da cuenta de que empieza a pesar la vida un poco más que de costumbre. Pero lo lleva bien dentro de lo que cabe. Pero esto es diferente, porque esa alternativa a todos los problemas siempre está ahí. Se llama suicidio. Y esa alternativa la tienes encima de la mesa mientras debates contigo mismo con problemas profundos de la vida de este siglo.

De ahí sobrevivir. Estás haciendo equilibrios constantemente para no coger esa última opción y solucionar todos tus problemas, miedos y preocupaciones. Esto es un estrés constante, si lo piensas. Porque tienes la solución a todo en tus manos. Pero no la coges, te aferras al “bueno, mañana será un día mejor”. O igual mañana se empieza a solucionar uno de tus tantos problemas que tienes en la cabeza y te han llevado a dejar de vivir y empezar a sobrevivir. Te aferras al “¿y si…?” o al “ojalá…”. Pero suman los días y todo sigue más o menos en su sitio.

Pensarás: uff, Juan… Esto es muy egoísta por tu parte. Y es así. Egoísta, contigo y con todos los tuyos, es muy evidente. Pero te acaba dando igual pasar todos tus problemas a los demás de tu alrededor si con eso acaba todo esto.

Llevo así algo más de 4 años, que se dice pronto. Épocas en las que estás esperanzado y sientes que las cosas empiezan a cambiar, que en un tiempo estarás en esa vida en la que deseas estar, idealizas y crees realmente que serás capaz de llegar. Y ahí el tema de morirte se encierra en un cajón y se empieza a llenar de polvo. No está encima de la mesa, pero ese cajón está en la misma habitación. Ahora mismo esa idea está fuera del cajón, pero rondando la mesa. Sé que no la voy a coger, pero vuelve a estar presente; siempre ha estado presente, si lo piensas al leer esto. Y ahí está el dilema: en no ser tentado por la solución más fácil y menos “dolorosa” para ti, pero la que más para el resto.
Soy consciente, tranquilo. Sigo con algo de cordura e intento siempre ser objetivo y racionalizar las cosas.

Y entonces, si estás sobreviviendo, ¿cuándo empezarás a vivir, o qué es para ti vivir?
Buena pregunta… No tengo claro qué es vivir. Y si realmente estaba viviendo hace unos años o seguía sobreviviendo, inconsciente de todos mis problemas, miedos y preocupaciones varias.
Vivir te lo venden como que es maravilloso, que todo el mundo tiene el derecho de vivir, que no puedes pensar en la muerte como una solución, que la vida es dura muchas veces, pero lo bueno de la vida está en las pequeñas cosas, pequeños momentos… Es lo que me viene a la cabeza así de primeras. Cosas que parecen básicas, pero tienen mucha profundidad. Como cuando estás viajando en coche al norte de España, pongamos Bilbao, y empiezas a ver cómo por la A-1 aparece un paisaje que te pone los pelos de punta. O ese atardecer, ese momento en que estás saliendo a correr y te sientes genial porque sí, porque estás simplemente corriendo y te centras en si hace frío, o en que estás sintiendo cada pisada a un ritmo en el que te sientes cómodo… Pequeñas cosas.

Aún no realmente qué es vivir, pero vivir de verdad. La vida sin problemas no es vida, entiéndeme. Pero tendría que indagar muchísimo más en mí para saber si he estado vivo más allá de esos pequeños momentos. Creo que he sido pasajero del tiempo y aún me queda hasta mi siguiente parada.

La vida es efímera, solo hay una, te repiten. Y cada vez soy más consciente. Y eso me entristece profundamente. Siento que la estoy derrochando cada minuto. Que si piensas en que una vida dura 90 años, por ejemplo, yo ya me he comido 27. Me he comido 27 veranos. Ponlo en esa perspectiva. ¿Suenan pocos, verdad? Ahora ponle que te quedan 63 de esos supuestos 90 veranos. Pues eso.

Siento que he derrochado esos años y sigo haciéndolo, y no encuentro la manera de dejar de hacerlo. Es un dilema muy profundo. Cada segundo vas restando vida. Y yo estoy sobreviviendo. Aún no he empezado a vivir de verdad. Solo pequeños flashes.
No quiero dar pena, al menos conscientemente. Quiero plasmar mi realidad actual, a la que no encuentro momento de cambio profundo. Todo está en ti; la solución a muchos de tus problemas solo la tienes tú. Y es una jodienda, porque si ya estás jodido, darte cuenta de que nadie vendrá a salvarte es una mierda. Pero es mejor así, sin depender de nadie, y también una realidad como un templo. Solo te tienes a ti, dependes de ti. Depender de alguien que no está en el tiempo de descuento ni mucho menos, pero simplemente está sobreviviendo en un limbo en el que esa oportunidad de vivir cada vez le quedan menos veranos de ser aprovechada. Sí, todo esto es una mierda, pero es lo que hay.

No quiero entrar en los problemas más profundos porque me los reservo para . Quería explicar un poco qué es lo que siento.

No me quiero matar, pero no quiero vivir.

Más o menos es eso. Estoy cansado de sobrevivir. Quiero dejar esta situación atrás, pero lo veo realmente difícil dependiendo de mí. Porque la realidad es que solo me tengo a mí para solventar toda una “vida” de supervivencia.

Entonces, ¿me estoy muriendo? Puede que en lo más profundo de mi alma. Sobrevivir así es una condena, sinceramente. Pero aún puede que haya esperanza. En lo demás, digamos que sigo vivo, pero cansado de esta situación, desesperado y con una rabia profunda de no ser capaz de vivir como uno desea.

Espero que con esto la gente de fuera entienda un poco a la gente que tiene en la balanza el tema de quitarse la vida y más o menos entender por qué, sin entrar en muchos detalles. Esto es un problema serio, que no lo justifico, pero es lo que estoy viviendo actualmente. Se pasa mal, muy mal, muy muy mal. Pero tranquilo. Aún queda esperanza.

¡Calma! Aún no me he muerto.